“Es un mito que el migrante viene y vive de arriba”, la protesta desde la Comunidad Boliviana de La Matanza

Ante la reglamentación de la atención médica arancelada para extranjeros, denuncian políticas públicas impulsadas por el Gobierno nacional que favorecen el racismo hacia los migrantes.

La decisión del Gobierno de arancelar la salud en hospitales públicos nacionales, provinciales o municipales a extranjeros sigue generando controversia, especialmente tras la publicación de la Resolución N° 1066/2026, que busca estandarizar cómo se debe gestionar la atención en salud al migrante que no tiene residencia permanente en el país.

En este contexto, Iber Mamani, referente de la Comunidad Boliviana en La Matanza, consideró que “hay que romper con el mito de que el migrante viene y vive de arriba, que se sostiene del Estado y del trabajo de la gente”. “Aquellos que piensan de esa manera deberían reflexionar que la Argentina es un país construido por migrantes”, aseguró en comunicación con Radio Universidad.

Asimismo, indicó que “no se reconoce” el aporte de la población migratoria a la economía interna del país. “Por ejemplo, la comunidad boliviana aporta mucha de la producción frutihortícola y la colectividad paraguaya aporta casi toda la mano de obra de la construcción. Y la gran mayoría de la ropa, incluso la de grandes marcas, está hecha por manos migrantes, y a estas personas nadie les regala nada”, destacó.

La situación de los migrantes

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Por otra parte, el referente de la Comunidad Boliviana en La Matanza consideró que el DNU del Gobierno es utilizado “para tapar otras cosas”. “Lo propio sucedió con el DNU 366 que sirvió para modificar la Ley de Migraciones, pero en ningún momento se explicó por qué se aplicó. Se habló del tema de la educación, la salud y la seguridad, y los datos mismos demuestran que no existe ninguna necesidad ni urgencia de aplicarlo. Además, es inconstitucional y viola los acuerdos en materia de derechos humanos”, agregó.

Con respecto a las restricciones de la atención en hospitales nacionales, indicó que “solo se atiende el 0,4 por ciento de personas que no tienen residencia permanente”. “Acá ningún migrante vive gratis, ya que la mayoría somos residentes permanentes. Realizamos todas nuestras actividades y tenemos una generación de hijos y nietos que son argentinos”, destacó.

Para cerrar, recordó que el racismo y la persecución hacia el migrante “existieron siempre”. “En este caso, el Gobierno nos usa como carne de cañón para tapar los distintos escándalos de corrupción que surgen en su gestión. Ante cada golpe que nos lanza, nosotros respondemos con tejidos sociales de solidaridad y acompañamiento hacia las personas que realmente lo necesitan”, afirmó.