Actividad energética en Argentina: cómo impacta en la economía local

Debido a la importancia que tomó el sector en el último tiempo, la UNLaM lanzó un monitor de la actividad energética en el país, con un informe acerca de la situación y evolución de los combustibles líquidos, la electricidad, el gas natural y las tarifas de los servicios públicos, entre otras cuestiones.

El informe se ubica en el marco de la discusión tarifaria de los servicios públicos.

En el marco de la discusión por los aumentos en las tarifas de los servicios públicos, la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) lanzó un monitor de la actividad energética en el país con el objetivo de contribuir al debate que se da en los planos local e internacional sobre el sector, que tomó más relevancia en el último tiempo. Así, la UNLaM dio a conocer un informe realizado por el economista Sebastián Scheimberg que muestra y analiza la situación energética local y su posible impacto, con foco en que Argentina tiene la posibilidad de pasar a ser autosuficiente, desde el punto de vista energético, a partir del crecimiento que podría darse en las distintas fuentes de energía, como recursos fósiles, Vaca Muerta y la generación de hidrógeno.

En ese punto, vale destacar que el sector energético resulta fundamental para la actividad económica, dada la inversión que requiere y la generación de empleo que promueve como motor de otras industrias, en su calidad de insumo productivo o de consumo, a través de redes de servicios públicos; asimismo, es generador y/o ahorrador de divisas. De esta forma, el estudio se divide en cinco partes: Combustibles líquidos, Gas natural, Electricidad, Tarifas de servicios públicos y Producción de petróleo y gas. Asimismo, se basa en datos de la Secretaría de Energía, del ENARGAS, DEL ENRE, de consultoras y universidades nacionales (como la UNLP y la UNSAM) y fuentes internacionales.

Combustibles líquidos

En el análisis del precio de paridad de importación (PPI) y demanda de los combustibles líquidos, se destaca la elaboración de un estadístico propio, con un costo económico que está asociado a que Argentina debe importar parte de los combustibles que consume y se coloca en la situación de un comercializador que no está integrado a una refinería.

El informe señala que el PPI ha fluctuado respecto al precio del surtidor, mostrando una suerte de acuerdo tácito, que revela que, cuando los precios internacionales bajan sensiblemente, los valores locales se mantienen, pero, cuando sube el precio internacional (como ocurre actualmente), los locales suben en menor medida.

Gas natural

En este apartado, se anticipa el impacto que puede tener el aumento sustancial del costo del GNL importado y que, actualmente, cotiza en valores que cuadruplican lo pagado en promedio en el 2021: 8,3 dólares por millón de BTU. A su vez, se estima que los valores del gas local sufrirán incrementos en las futuras subastas entre productores y distribuidores.

Además, en lo que hace a la composición de la demanda de gas, se observan picos en el período invernal, por lo que se prevé que se acentuarán los problemas de abastecimiento para el mercado local, por lo que se ha anticipado que se producirán cortes en el servicio.

Producción de petróleo y gas

En el tramo final del informe, se diferencia la producción de petróleo y gas convencional de la no convencional. Así, se observa que la recuperación de los últimos años estuvo vinculada al segundo recurso, fundamentalmente, por la formación de Vaca Muerta, con un incremento de la actividad notable.

En efecto, si bien la tendencia ha sido creciente desde 2015, hubo una contracción en 2020 y una recuperación a partir de 2021. Esta situación mostró cierta flexibilidad en el recurso no convencional de detener y arrancar la actividad conforme la evolución de la inversión, distinto al convencional, en que existe una fuerte inversión inicial con una posterior inercia productiva.