La localidad de Ramos Mejía celebra 168 años de historia

Es uno de los cuatro pueblos de La Matanza, junto con San Justo, Gregorio de Laferrere y Ciudad Evita.

Ramos Mejía, una de las 16 localidades que componen el partido de La Matanza y una de las cuatro que se originó como pueblo, luego de San Justo, Gregorio de Laferrere y Ciudad Evita, celebra 168 años de historia este viernes 28 de agosto.

En una superficie de 9,81 kilómetros cuadrados, Ramos Mejía cuenta con una población de 97.076 habitantes. Sus límites son, al norte, las calles Alem y Parera, la avenida Gaona, Azopardo, Monteagudo y O’Connors; al noreste, las avenidas República, Díaz Vélez y General Paz; al sur, la avenida Mosconi; y, al sudoeste, las vías del Ferrocarril Ramal Haedo - La Plata, la avenida Don Bosco y Fray Cayetano Rodríguez.

Los vecinos reconocen el 28 de agosto como la fecha inicial, pero corresponde a la fundación de la estación de tren. El pueblo se fundó después de 1873, que es cuando se autoriza la delimitación.

Los inicios de Ramos Mejía

La zona donde posteriormente se originó la localidad le pertenecía a la familia Ramos Mexia, poderosos terratenientes y dueños de la Chacra de los Tapiales, finca de larga historia que, en 1942, fue declarada Monumento Nacional.

Tras la muerte de Francisco Hermógenes Ramos Mejía en 1828, su esposa María Antonia Segurola heredó la propiedad. Al enterarse del paso del Ferrocarril del Oeste por su propiedad, donó en 1858 dos cuadras de terrenos para el establecimiento de una estación que primero se llamó San Martín, luego Lavalle y posteriormente Ramos Mejía.

Cuando la viuda falleció en 1860, la tierra fue dividida entre sus cuatro herederos, quienes dispusieron que se hiciera el trazado del pueblo a levantarse alrededor de la estación ferroviaria el año siguiente. A fines del siglo XIX, comenzaron a construirse las primeras quintas.

Al reparo de altos eucaliptos y de otros árboles, se instalaron casas y recreos. Hacia el sudeste se hallaba la finca La Cabaña y, alrededor del pequeño centro urbano, se encontraban las residencias de algunos miembros del patriciado autóctono. Otras quintas de menores dimensiones también se entremezclaban con casas amplias con arboledas y frutales.

Crecimiento del pueblo

Hacia fines del siglo XIX y durante el siglo XX, el pueblo continuó su crecimiento con mucha inmigración de origen europeo. Se transformó en un centro de desarrollo económico, sobre todo por su cercanía a la Capital Federal y su fácil acceso a través del ferrocarril.

A partir de la década de los ’20, se incrementaron los loteos y el tejido urbano se extendió, mientras que la incipiente industrialización de los años ’30 encontró un gran impulso en la década del ’40. Como resultado, Ramos Mejía se transformó en un polo de desarrollo industrial, particularmente de la industria textil. Se instalaron, entre otras, la Hilandería Danubio, San Marco y Bossi, lo que la convirtió en una plaza atractiva para nuevas corrientes de población provenientes del interior del país.

El 17 de septiembre de 1964, la localidad de Ramos Mejía fue declarada Ciudad mediante la ley provincial 6.802, que se promulgó cuatro días después.

Información: Junta de Estudios Históricos de La Matanza

Fotos: Ramos Mejía en imágenes e historias