Deuda y cuentas fiscales: qué dijo el FMI sobre la economía argentina

La titular del FMI, Kristalina Georgieva, afirmó que se mantienen las previsiones de crecimiento para el país, con una expansión de la economía del 3,5 por ciento para este año y del cuatro para 2027.

En el marco de una visita del Fondo Monetario Internacional (FMI) a Argentina, la directora gerente del organismo internacional de crédito, Kristalina Georgieva, brindó una conferencia en la que destacó que el Gobierno de Javier Milei cumplió con varias de las metas acordadas. Así, resaltó “el progreso macroeconómico” y la “estabilidad financiera”.

En el comienzo de su alocución, Georgieva hizo hincapié en la importancia de “lograr un crecimiento” para mejorar las condiciones financieras para la toma de préstamos de “pequeñas empresas y familias”, lo que llevaría a “crear puestos de trabajo y elevar el consumo”. Además, subrayó el superávit y la baja de la inflación “del 250 al 30 por ciento anual”.

También señaló que no ve necesario que Argentina vuelva “a solicitar un préstamo del FMI”, debido a que hay “una gran determinación de acumulación de reservas”. Y anticipó: “Es posible que estemos en el buen camino para que Argentina se una al club de los países emergentes. Ese momento va a llegar”.

No obstante, aclaró que “el dinamismo de la economía argentina se concentra mayormente en el petróleo, el gas, la actividad minera y el campo”, al tiempo que, en términos laborales, alertó: “El aumento en la informalidad es preocupante”. “Argentina tiene un potencial tremendo para impulsar el crecimiento, crear empleos y construir un futuro más próspero”, aseguró.

Previsiones de crecimiento

Por otra parte, la titular del FMI afirmó que se mantienen las previsiones de crecimiento para el país, con una expansión de la economía del 3,5 por ciento para este año y del cuatro para 2027. Además, visualiza un incremento del Producto Bruto global del tres por ciento para este año, a pesar de la guerra en Medio Oriente.

Vale recordar que el FMI pretende que se refuerce la agenda de reformas estructurales del Ejecutivo, entre ellas, la aprobación de una nueva Carta Orgánica del Banco Central que prohíba el financiamiento monetario del Tesoro. Además, sugiere continuar con la desregulación económica, el equilibrio fiscal y el desarrollo del mercado de capitales.