Vértigo en las personas mayores: las causas y la importancia de un diagnóstico

Al aire de Radio Universidad, Daniel Verdecchia, Lic. en Kinesiología y Fisiatría, especialista en Rehabilitación Vestibular y coordinador de la carrera de Kinesiología de la UNLaM, analizó la incidencia del vértigo posicional.

Por Daniel Verdecchia*

El sistema vestibular es una región del sistema del equilibrio con receptores ubicados en el oído interno junto con todas sus conexiones a nivel neurológico. Toda esa estructura, junto con la vista, contribuye a la sensación de nuestro propio cuerpo de sentir que estamos apoyados en el piso sobre las plantas de nuestros pies, que son los pilares de nuestro equilibrio.

Generalmente, las personas asocian al oído solo con la audición. No obstante, y sobre todo la parte del oído interno, tiene mucho que ver con nuestro equilibrio, por eso uno de los síntomas que pueden aparecer luego de una lesión vestibular es la lateropulsión. El paciente camina y se va hacia su derecha, y puede pasar que de esto se dé cuenta la misma persona o algún acompañante.

Quienes pueden diagnosticar esto es el otorrinolaringólogo o el neurólogo. Una vez que los médicos hacen el diagnóstico, pueden solicitar lo que se llama la rehabilitación vestibular que involucra ejercicios puntuales. Todo dependerá de la lesión que tenga el paciente.

Vértigo posicional

Uno de los problemas que lleva a los pacientes a tener síntomas vestibulares, que se da sobre todo en las personas mayores de más de 65 años, es el vértigo posicional. Para la medicina, lo que conocemos como vértigo es la ilusión de movimiento del entorno. La clásica definición de los pacientes es “me da vueltas todo”, como si estuviesen dentro de un huracán y todo gira.

Si ese vértigo es ocasionado por los cambios de posición, ya sea al acostarse, girar en la cama o agacharse para buscar algo, estamos hablando del vértigo posicional y su causa más común es lo que se conoce como VPPB, es decir vértigo posicional paroxístico benigno, que es el problema de los otolitos, pequeños cristales de carbonato de calcio ubicados en el oído interno que ayudan a registrar la gravedad y el movimiento lineal.

Si los otolitos están sueltos, ya sea en el oído derecho o en el izquierdo, debemos acostar al paciente en una camilla, lo hacemos poner en diferentes posiciones y le observamos los ojos, porque el oído está conectado con los ojos. Una vez que elaboramos el diagnóstico, continuamos con las maniobras de tratamiento para acomodar a los otolitos en donde deben estar.

Tratamientos

Una vez acomodados los otolitos existe un cierto período de aproximadamente unas dos semanas en donde uno debe restringir ciertos movimientos de la cabeza. Si después de eso el paciente queda con miedo, un poco mareado o se siente inestable, entonces requerirá de rehabilitación vestibular.

Una vez ya rehabilitado, el vértigo puede regresar porque es un desorden recurrente, y no sabemos con precisión cuando. La idea es que el paciente retorne a su vida lo más normal posible, y que si en algún momento le vuelve a pasar, regrese al médico y al kinesiólogo.

En general, después de los 65 años aumenta la incidencia y prevalencia de esta patología que se da más en mujeres que en hombres. No existe una actividad precisa que evite su aparición, ya que una vez que se salen los otolitos lo mejor es dejar de hacer ciertas actividades, como evitar la exposición a la extensión máxima de la cabeza.

En definitiva, el estrés tiene mucha participación. De hecho, muchos pacientes aseguran que luego de una situación de estrés se produjo el desprendimiento de los otolitos y, como consecuencia, desarrollaron vértigo.

*Licenciado en Kinesiología y Fisiatría, especialista en Rehabilitación Vestibular y coordinador de la carrera de Kinesiología de la UNLaM.