Ante la crisis, empresarios textiles elevaron un plan estratégico con pedidos al Gobierno
Entre otras cosas, la FITA propone instrumentar una rebaja de los costos laborales de las empresas, con lo que se tomaría los aportes previsionales a cuenta del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) dio a conocer, días atrás, un informe que da cuenta de que la actividad se derrumbó 18,1 por ciento en agosto, frente al mismo mes del 2024. La cifra está muy por encima de la contracción de 4,4 por ciento del promedio industrial a nivel nacional.
Ante este escenario, la FITA elaboró un plan estratégico que elevó al Ministerio de Economía, con el objetivo de mejorar la competitividad y amortiguar la crisis del sector textil. La caída del consumo, la apertura importadora y el establecimiento de plataformas extranjeras como Shein y Temu, entre lo que se menciona en el documento.
Principalmente, la FITA propone instrumentar una rebaja de los costos laborales de las empresas, con lo que se tomaría los aportes previsionales a cuenta del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Con esto, estima que se reduciría un 30 por ciento el costo laboral y se equipararían las condiciones con países de la región, como Brasil y Perú.
Con esta medida, el sector espera ampliar su capacidad exportadora. “Nuestra capacidad ociosa está por debajo del 50 por ciento debido a la caída del consumo local. Si nos mejoran las condiciones para poder competir en el exterior, podemos destinar esa capacidad a producir para exportar”, plantea.
Además, sobre la apertura importadora que amenaza al último eslabón de la cadena de valor de la producción textil, los fabricantes de prendas, la FITA pide “monitorear el precio de los productos textiles que ingresan al país”. En esta línea, cuestionó “la falta de aplicación de valores de referencia en la Aduana”, eliminados en el 2024 por Federico Sturzenegger.
“La formalización del empleo y la expansión de la base imponible del IVA implicarían un fortalecimiento de la recaudación tributaria”, señala, y agrega: “Los beneficios sociales de la formalización compensarían la reducción de ingresos públicos por el descuento de los impuestos laborales”.
Cifras preocupantes
Del reciente informe de la FITA, además, se desprende que el descenso de la actividad de septiembre casi duplicó al peor dígito del año, correspondiente a agosto, que había sido de 10,1 por ciento. Asimismo, en lo que respecta al uso de capacidad instalada textil, el registro tampoco es nada positivo y se ubicó en 41,5 por ciento.
Asimismo, el preocupante deterioro del sector también afecta sus fuentes laborales. Porque, según el estudio, los rubros textiles, confección, cuero y calzado contabilizaron poco más de 108.000 empleos formales, lo que representa una pérdida de 5.000 puestos con respecto al mismo mes del 2024.
