Gastón Cocchiarale: “Me interesan todas las aristas que componen el arte teatral”

El actor matancero forma parte de la obra “Empieza con D, siete letras”, que se presentará este sábado en el Teatro Universidad.

Con una vasta trayectoria en el mundo de la actuación, el reconocido actor matancero Gastón Cocchiarale se posicionó entre los actores más versátiles y queridos. El artista ha participado de innumerables proyectos cinematográficos, series, videoclips y en teatro.

Además, al ser un alma inquieta, abrió su propia academia de actuación: Creer es crear, donde dicta clases a todas aquellas personas que sientan amor por la actuación. En ese contexto, Cocchiarale forma parte del elenco de la obra Empieza con D, siete letras, dirigida por Juan José Campanella y Cecilia Monti.

Dicha puesta en escena tendrá su función este sábado a las 21 en el Teatro Universidad. La misma se trata de una comedia protagonizada por Eduardo Blanco, Victoria Almeida, Gastón Cocchiarale y Maru Zapata. Los espectadores no solo vivirán momentos graciosos, sino que se emocionarán y se replantearán qué significa empezar de nuevo en la vida.

En la sala de espera de un consultorio dental, dos personajes chocan de la manera más inesperada: Miranda Delgado, una profesora de yoga en sus 30, verborrágica, carismática y con un humor tan afilado como su lengua.

Por otra parte, aparece Luis Cavalli, un médico retirado en sus 60, viudo que busca el manual de instrucciones de un nuevo mundo. Ellos pertenecen a generaciones diferentes (con una diferencia de edad importante) y tienen realidades muy distintas. Sin embargo, surge una conexión inesperada. De esta manera, Cocchiarale cuenta sobre la construcción de su personaje y su trabajo fuera del escenario.

¿Cómo llegó esta obra a tus manos?

Inicialmente, el texto llegó a mí porque soy amigo de Eduardo Blanco hace muchos años.  Es un actor al que admiro mucho y nos hemos reunido en varias oportunidades a tomar un café y hablar de la vida. Entonces, en una de esas charlas, me comentó sus proyectos y en lo que estaba trabajando, a partir de ahí me dijo que haga el casting con Campanella para esta obra porque le gusta mi labor. Para mí era un honor lo que estaba sucediendo y poder trabajar juntos. Después fui a los castings y quedé para los personajes (interpreta en simultaneo a dos personas).

¿Cómo te sentís con los castings? A pesar que ya sos conocido dentro del ambiente y tu trabajo es conocido por los directores.

El actor debe amigarse rápidamente con los castings porque toda la vida estarán esas pruebas. Al principio de mi carrera yo sufría mucho los castings, me han rechazado muchas veces, me frustraba y me ponía muy nervioso esa situación de evolución…los odiaba y no la pasaba bien. Un día comprendí que tenía que amigarme, que tenía que transitarlo de otra manera porque, de lo contrario, sería un sufrimiento permanente. Actualmente, al casting lo veo desde otra óptica y lo abrazo. Lo doy todo y con mucha ilusión; lo encaro con positivismo y, si no quedo, trato de que no sea un ancla que me duela o una herida. Lo tomo como una parte más de mi trabajo.

¿Cómo fue el trabajo de construcción de tu personaje?

Trabajé mucho con Campanella porque en esta obra interpreto a dos personajes de manera simultánea, por un lado, soy el hijo de Luis y, por otro, soy el ex marido de Miranda. Esto fue algo nuevo para mí porque nunca lo había hecho.

¿Cuáles fueron los principales desafíos de tu personaje?

Realizar dos personajes en una obra y en una misma escena fue un gran desafío, al mismo tiempo sumamente interesante para entablar el vínculo con el personaje.

¿Cómo fue el trabajo en conjunto con Juan José Campanella?

Me sentí muy acompañado y bien dirigido por un maestro como lo es Campanella. Para mí, es un sueño trabajar junto a él porque crecí mirando sus películas, lo admiro profundamente, entonces cada sugerencia, marca o diálogo o consejo que me dijera lo tomo como una masterclass.

Tenés un rol clave dentro de la obra, ¿cómo fue el trabajo de engranaje emocional y cómico de la obra?

En ese sentido, está la impronta de Campanella que tiene una manera de contar las historias de una manera que resulta identificatorias, Campanella no solo es director sino autor. Hay un sello muy particular donde todos sabemos que, si uno va a ver una obra de Campanella, sabe que va a llorar, reír y emocionarse. En este caso estamos frente a una comedia adulta, la cual hace tiempo que no se veía, y que habla de temas de adultos.

Abriste tu propia academia de actuación Creer es crear, ¿qué herramientas son indispensables para un actor o actriz que arranca en este mundo artístico?

Lo principal y fundamental es jugar, hay que romper con los pudores. Tengo la filosofía de que no hay buenos o malos actores, creo que hay personas con más bloqueos que otras. Porque actuar tiene que ver con una relación con vos mismo, de autoconocimiento y de poder exponer tu emocionalidad, tu cuerpo, tu instrumento y tu expresión al servicio de un personaje. La identidad es fundamental para apoyarnos en un alguien, en un algo que somos, pero después uno es una humanidad.

Su faceta como director teatral

Cocchiarale no solo se destaca en la actuación, sino que se ha desempeñado como director y dramaturgo en el circuito teatral independiente. Así, ha dirigido obras como Amantes, casados y desconocidos; Esto es tan solo la mitad de todo aquello que me contaste; El juego; Un rincón en un mundo; Digan whisky.

“Empecé a dirigir obras porque soy bastante inquieto y me gusta mucho transitar experiencias nuevas. Me interesa conocer todas las aristas que componen el arte teatral. Buscar experiencias me motiva mucho, me genera mucho deseo y, a su vez, todo me va nutriendo”, aseguró Cocchiarale.

A su vez afirmó que en todos los roles que le toca habitar, lo hace con la misma filosofía, es decir, la rigurosidad del trabajo. “Para mí esto es un oficio. No creo en la magia, ni en el destino, creo en el trabajo y eso para mí rige todo en mi vida, tanto como actor, como director. Yo no le exijo tanto al resultado, le exijo al proceso, porque sé que si le exijo al proceso el resultado de alguna manera va a venir, o sea, la actuación es tu máxima pasión”, señaló.

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