Un científico del CONICET diseñó un robot único que permite controlar plagas a través de IA

El proyecto optimiza los tiempos para detectar enfermedades en árboles, permite controlar plagas a través de IA y dosifica la cantidad de pesticidas que se aplican.

IA

Alrededor del cuarenta por ciento por año de la producción de agricultura mundial se pierde debido a plagas y enfermedades que contraen los cultivos, según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Para paliar ese descenso en la producción, el científico del CONICET Pedro Bocca, del Instituto de Automática (INAUT-CONICET, Universidad Nacional de San Juan), diseñó y patentó un robot con Inteligencia Artificial (IA) que, en menos de diez segundos, es capaz de detectar qué tipo de enfermedad aqueja a un cultivo y aplicar la dosis justa de pesticida para curarlo.

“Los sistemas actuales de control de plagas fumigan de forma masiva, es decir, echan pesticidas apenas detectan una enfermedad en el cultivo sin discriminar ejemplares enfermos de los sanos”, explicó Bocca.

“Ante este panorama, decidimos trabajar, por un lado, en cómo hacer para facilitar la detección de la plaga, y por el otro, en la aplicación dosificada del pesticida”, continuó el especialista.

Controlar plagas a través de IA

Según el experto, el objetivo actual del proyecto es montar el robot atrás de un tractor para hacer las pruebas de campo definitivas y estimar cuál es el nivel de ahorro que brinda  el sistema.

A futuro, el robot podrá vincularse con un sistema GPS, para mapear el cultivo y saber cómo y dónde surgen los focos de enfermedades, como se van contrayendo y cómo va actuando el proceso de tratamiento, para evitar que las enfermedades se esparzan.

“Este robot está pensado para agricultura intensiva. Entonces, con este sistema, no solo se ataca el árbol y la plaga en forma masiva, sino que puede coordinar un preventivo, un predictivo y un correctivo. En la zona infectada se puede aplicar el producto al cien por cien, en las en las zonas cercanas un cincuenta por ciento, y lejos un veinticinco por ciento”, concluyó Bocca.