Silvia Kutika: “El teatro siempre buscó que el público no salga de la misma manera en la que entró”

La actriz protagoniza la obra “Al fin y al cabo, es mi vida” que se presentará este viernes en el Teatro Universidad.

Una de las actrices más queridas y renombradas del mundo del espectáculo es Silvia Kutika. Con una vasta trayectoria en teatro y televisión, ahora toma como desafío interpretar a una persona que solicita su derecho a la muerte asistida en la obra Al fin y al cabo, es mi vida. Este drama con condimentos de humor negro llega este viernes a las 20 al Teatro Universidad

Esta puesta en escena está dirigida por Mariano Dossena y, junto a Silvia Kutika, se encuentran Fabio Aste y un gran elenco que complementan la puesta en escena. La obra ha conmovido a los espectadores, es una poderosa pieza escrita por Brian Clark. Además, fue nominada a dos premios ACE (Mejor obra y Mejor Actriz) y galardonada con el prestigioso Premio Laurence Olivier a la Mejor Obra.

La historia sigue a Clara, una escultora que, después un accidente, se enfrenta a un conflicto profundo: el deseo de decidir sobre su propio destino frente a quienes intentan elegir por ella. Entre emociones intensas y momentos de humor negro, la historia invita a reflexionar sobre la vida, la libertad y la dignidad.

Esta exquisita obra fue traducida a más de 50 idiomas y propone una profunda reflexión sobre uno de los dilemas médicos, éticos y humanos más complejos de nuestro tiempo: el derecho a decidir sobre la propia vida.

¿Cómo surge esta propuesta?

Formo parte de un grupo de trabajo. Hace unos años me llegó la propuesta para realizar El cuarto de Verónica. En ese momento, no sabía quiénes integraban el conjunto y acepté formar parte de la obra. La realidad es que las obras y libros de suspenso me encantan y me fui interiorizando en este grupo. Funcionamos como una cooperativa y después nos vamos asociando a otros productores. Más tarde, llegó Te espero en la oscuridad, un policial fantástico. Así, llegamos a Al fin y al cabo, es mi vida, es una obra para reflexionar. Es una obra que me encanta hacer por los mensajes que deja. Mi personaje, Clara, es una escultora que tras un accidente queda cuadripléjica y no hay retorno.

¿Cuáles fueron las primeras opiniones sobre la temática?

La genialidad de esta obra es que no toma partido sobre una postura u otra. La obra nunca dice qué decisión es correcta o no. Lo que la puesta en escena intenta es que el público reflexione sobre temáticas complejas; cualquier ser humano quiere tener una vida digna, ¿cómo no podemos tener el derecho de decidir si queremos tener una muerte digna también?

Mi personaje considera que, por lo que le queda de vida, su vida ya no es digna para ella, porque no puede moverse y depende de otras personas. Lo maravilloso de la obra es que no juzga. Se abre un debate ético que, a su vez, crea cierta empatía, también hay un debate religioso porque dentro de la obra aparece una monja con su postura. Es una puesta en escena con una profunda reflexión con mucho humor.

¿Cuáles fueron los principales desafíos de tu personaje?

Clara es una escultora que, tras un accidente, queda postrada. Entonces, no tiene posibilidades de moverse, ese fue el gran desafío a la hora de ponerme en la piel de este personaje. Los actores nos valemos mucho de los movimientos corporales, de la voz y de las emociones. En este caso, mi cuerpo no me acompaña, así que solo puedo expresarme verbalmente.

Hay muchos momentos donde se puede ver que el personaje tiene un amor propio; hay un duelo todo el tiempo en la obra y van aflorando distintas sensaciones. Fue un trabajo arduo, pero al mismo tempo es una historia tan bien escrita que no fue difícil interpretarla en el teatro. Al estar tanto tiempo recostada, me valgo de muchos almohadones para estar cómoda y no tener calambres o movimientos involuntarios.

"Los actores nos valemos de los movimientos corporales, de la voz y de las emociones"

Silvia Kutika

¿Cómo definirías a Clara?

Clara, al ser escultora, tiene una sensibilidad superior, es una persona muy sensible, muy inteligente, de un humor muy ácido, se ríe de lo que le pasa. Es muy provocadora todo el tiempo y es su manera de comunicarse. Esta tan inteligente que sabe dónde “pegar”, sabe qué puntos sensibles tocar en los otros para que reaccionen. Es un personaje de gran valor.

¿Cuáles fueron las licencias que se tomaron en relación al texto original?

Es una obra que respetamos mucho, solo hemos suprimido algunos fragmentos que, tal vez, no sumaban mucho en la interpretación teatral. Pero siempre respetando la historia. La historia se llevó al cine, al teatro, se realizó la versión masculina y femenina. Es una obra multipremiada, es universal porque trata sobre la vida, la muerte, y decisiones.

¿Cuál es el mensaje que se lleva el público?

Es una obra muy dolorosa, entonces, la gente se va llorando, la vemos cuchicheando al final de la obra, pero también crea un alivio, llama a la reflexión y hay una cierta aceptación. Muchas veces nos toca acompañar a nuestros seres queridos y debemos tratar de no ser egoístas, aunque nos causa un inmenso dolor.

¿Por qué creés que el tema de la muerte asistida es tabú en la actualidad?

A pesar que en varios países se otorga este derecho de muerte asistida, es un tema que genera mucha controversia y debate. Es un tema complejo más que sensible. Es personal e individual como la vida. Vivimos en una sociedad cristiana y creo que Dios nos acompaña en todos nuestros momentos, aún en aquellos que no podemos entender.

¿Cómo es el feedback con la gente?

Lo que caracteriza a esta obra es el humor negro, la gente se ríe constantemente y creo que esa es la mejor manera de pasar las situaciones complicadas. Además, las personas nos esperan a la salida de la función y nos cuentan sus propias historias porque se han sentido identificadas.

Uno de los últimos casos sobre el pedido de la muerte asistida fue el de Noelia Castillo Ramos, una española con una historia muy compleja. Esta obra también pone sobre la mesa diferentes opiniones…

Todo el mundo se hizo eco de su caso y que muchas personas empatizaban con el caso, algunos estaban como a favor y otros en contra. Esta obra también pone en la mesa todas las opiniones, porque no es que todos los personajes terminan empatizando con ella o todos en contra. Los personajes ven el sufrimiento de la paciente y no todos están de acuerdo con su decisión.

"Esta obra pone en la mesa todas las opiniones"

Silvia Kutika

En relación al teatro, ¿considerás que actualmente la gente asiste con más frecuencia?

Argentina es un país teatrero. Es un país donde siempre hubo muchísimas obras de teatro; hay gente que está ávida y quiere investigar otros temas, como nosotros que nos gustan traer obras con temáticas más complejos, que llamen a la reflexión. El teatro siempre buscó que los espectadores no salgan de la misma manera en la que entró y creo que los jóvenes son especiales para eso. Siento un gran placer cuando la gente disfruta por primera vez del teatro.

¿Cómo definirías tu conexión con el teatro?

Es algo que también me va modificando, es un espacio donde surgen muchas preguntas que, tal vez, antes, no me hacía a mí misma y aparecen diferentes posturas, opiniones. El teatro me hace ser mejor persona y con una mente abierta.

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Las entradas pueden adquirirse en la boletería de la sala de martes a viernes de 11 a 21, sábados y domingos de 15 a 21 o a través de Ticketek.