Sociedad Argentina de Terapia Intensiva: “La única posibilidad de evitar el colapso es que la enfermedad no siga creciendo”

El médico intensivista y miembro de la SATI, Arnaldo Dubin, participó del reporte matutino del Ministerio de Salud, sostuvo que, en esta pandemia, “los héroes son los que se cuidan y cuidan a los demás” y pidió desoír “los llamados de los jinetes del apocalipsis que invocan supuestas afrentas a la democracia. Además, advirtió por el “déficit estructural” del sistema sanitario argentino y remarcó que “si existe un riesgo de saturación, no es por falta de disponibilidad de respiradores o de camas de terapia intensiva, sino por la falta de personal”.

El médico intensivista, Arnaldo Dubin advirtió que la situación del sistema de cuidados intensivos “es grave” y remarcó que “si existe un riesgo de colapso de las terapias intensivas y del sistema sanitario, no es por falta de disponibilidad de respiradores o de camas de terapia intensiva, sino por la falta de personal”. “Los intensivistas estamos sobrecargados, extenuados, física y psicológicamente; cometemos errores, nos contagiamos, nos enfermamos y compañeros nuestros han fallecido en el ejercicio de sus tareas”, expresó el especialista, miembro de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI).

“En todo el mundo, ha habido una enorme preocupación por la disponibilidad de camas de terapia intensiva, especialmente por los recursos tecnológicos, y ha habido carreras desenfrenadas por el desarrollo de nuevos respiradores y, sin embargo, se ha hablado muy poco del recurso humano”, expuso Dubin, en su participación en la emisión del Reporte Diario N.º 305 del Ministerio de Salud de la Nación, en la mañana de este viernes, donde enfatizó que “la limitante del funcionamiento del sistema, el cuello de botella, no es ningún recurso físico o tecnológico, sino el recurso humano: enfermeras, kinesiólogos y médicos intensivistas”. “De alguna forma, la triste situación que se está viviendo en Jujuy en estos días desnuda esa realidad; hay respiradores, hay camas, pero no hay personal de salud”, afirmó.

En ese sentido, el también docente de “Terapia Intensiva” en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata, alertó sobre los “problemas estructurales” que tiene el sistema de Salud, que la pandemia de coronavirus puso “en primera plana”. “Menos del 50 por ciento de las vacantes para residencia de terapia intensiva son ocupadas y, de no ser por los médicos extranjeros que vienen a formarse en el país, incluso desde antes de la pandemia, no podríamos asistir correctamente a los pacientes”, expuso, y recalcó que “la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva viene haciendo estos planteos desde hace mucho tiempo”.

“Nosotros, frecuentemente, tenemos que implementar medidas tanto diagnósticas como terapéuticas invasivas, complejas y, a veces, dependientes de una tecnología muy sofisticada, pero, sin ninguna duda, el elemento más importante de la terapia intensiva es el personal de salud, especialmente enfermeras, kinesiólogos y médicos intensivistas, cuya formación demanda años”, repitió Dubin y opinó sobre la posibilidad de que médicos de otras especialidades colaboren en las terapias intensivas y confirmó que se está trabajando en ese sentido, aunque mostró reparos al respecto.

“Hay terapias intensivas que, teóricamente, van a ser manejadas por cirujanos; ustedes piensen que pasaría si los intensivistas operamos pacientes”, planteó el miembro de la SATI quién también criticó la posibilidad de que “a través de cursos virtuales puede entrenarse a médicos generales en la ventilación mecánica”. “A mí, esto me parece que es como mandar un piloto de combate de un caza F-16 a la guerra después de haber trabajado solamente en un simulador de vuelo”, sostuvo. “Tenemos una situación que es grave. La pandemia ha desnudado la situación estructural deficitaria de la terapia intensiva en la Argentina”, sintetizó

Según detalló Dubin, por la pandemia, el cinco por ciento de los pacientes con COVID van a requerir terapia intensiva, la mitad de ellos van a ser intubados y ventilados mecánicamente y otros van a necesitar otros tratamientos complejos como la hemodiálisis o la resucitación hemodinámica”. “Los resultados de esos tratamientos dependerán del trabajo en equipo, de profesionales cuya formación demanda una residencia de cuatro años de duración”, consideró y se lamentó que “son pocos los médicos que quieren hacer terapia intensiva”. “Esto depende de las demandas de la especialidad, la carga física y psicológica, el contacto con el sufrimiento, la muerte, las malas condiciones laborales y la pobre remuneración”, analizó.

No obstante, el especialista reafirmó “el compromiso de los intensivistas con la salud púbica, que es irrenunciable”, y recalcó que “la terapia intensiva tiene límites que son claramente finitos y la única posibilidad de evitar el colapso del sistema es que la enfermedad no siga creciendo”. “La única alternativa es que nos cuidemos, que permanezcamos en nuestras casas todo lo que sea posible, que mantengamos las distancias sociales, que usemos barbijo, que nos lavemos las manos y que desoigamos los llamados de los jinetes del apocalipsis que llaman a reuniones sociales, que invocan supuestas afrentas a la democracia”, pidió Dubin. “Acá los héroes son los que se cuidan y cuidan a los demás; los que tienen miedo y que, por lo tanto, se aíslan”, exclamó.

“Finalmente, yo quiero decir que, afortunadamente, volvemos a tener un Ministerio de Salud, y eso nos da expectativas renovadas de que nuestros problemas en las terapias intensivas sean resueltos. Sin embargo, tengo que decirles que los intensivistas somos una especie en riesgo de extinción, y que nuestra supervivencia depende de urgentes medidas sanitarias y políticas”, concluyó Dubin, ante la atenta mirada de la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, quién se comprometió a atender esta situación. “Por eso el espacio, por eso la solidaridad federal de apoyar a Chaco, a Jujuy, para intentar colaborar y minimizar el impacto que tiene esta situación y, por supuesto, el compromiso de este Ministerio para trabajar, desde la formación, todo el camino que haga falta para seguir fortaleciendo el sistema de Salud, más allá de la pandemia”, agregó la funcionaria.

Al respecto, Vizzotti coincidió con Dubin en que “la pandemia ha puesto en evidencia muchísimas debilidades, no solo en Argentina sino en el mundo”, y reflexionó que “es una situación extraordinaria que está requiriendo medidas extraordinarias”, y señaló que “el valor más importante es el recurso humano, los trabajadores y las trabajadoras de la salud”. “Con la tensión que están teniendo las terapias intensivas de todo el país, las personas que trabajan en ellas, realmente están en una situación de estrés, de tensión y de muchísima exigencia”, ponderó, por lo que volvió a insistir en la necesidad de “evaluar los riesgos de cada una de las actividades que realicemos” y de extremar las medidas de prevención “para minimizar la transmisión”.

“Volvemos a recodar que el riesgo aumenta si realizamos actividades en espacios cerrados, por un tiempo prolongado, con una proximidad importante y, también, dependiendo de la intensidad: no es lo mismo hablar, que gritar, cantar, toser o estornudar y, también, desde ya, recordar la importancia del uso de tapabocas, de airear los ambientes, de limpiar las superficies y los objetos que usamos frecuentemente, y, por supuesto, mantener esos dos metros de distancia, que son muy muy relevantes”, enfatizó Vizzotti. “Sigamos cuidándonos”, cerró.