Camila Mannara: sentido de pertenencia y sangre UNLaM
De familia de deportistas y con el corazón en La Matanza, la jugadora de la División de Honor de la Universidad habló con El1 sobre lo que siente como su “segunda casa”.
Créditos: Metro Vóley
Por Agustín Mayor
Sentido de pertenencia: necesidad psicológica y la sensación consciente de sentirse integrado, aceptado y valorado como parte de un grupo o comunidad.
El primer gran valor de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM): esta Casa de Altos Estudios busca -o encuentra hasta sin buscarlo- generar raíces que levanten los cimientos de una gran comunidad. Además de ser el establecimiento formativo para las nuevas generaciones en el ámbito profesional, fomenta el crecimiento personal con el programa Doble Carrera. En ello, como la segunda pata de la mesa, entra en juego el deporte.
Camila Mannara es abanderada y ejemplo. La joven estudiante ya tiene una vida de puertas hacia dentro: antes que estudiante, deportista. Con 21 años, lleva trece practicando vóley en el Verde. Desde las categorías juveniles para niños, la matancera empezó a enterrar aquellas raíces y hoy, más de una década después, está dando frutos.
“La UNLaM, para mí, es como mi casa, el lugar que me apoya y me motiva cada día a mejorar como deportista y como persona”, evocó quien, a la vez, cursa la Licenciatura en Relaciones Públicas. Pero la sangre corre y no se le puede escapar: hija de María Laura Vincente -exvoleibolista- y Pablo Mannara -exfutbolista-, siempre estuvo asociada de manera cercana al deporte.



Mamá es mamá
“Mi mamá tuvo mucho que ver. Yo crecí viéndola a ella y jugando sola al lado de la cancha mientras ella entrenaba, jaja”, recordó con una tímida risa nostálgica. Es que Lali, hoy coordinadora y entrenadora de la disciplina en la Universidad, tuvo una larga carrera en diferentes clubes de la Liga Nacional y Europa, además de una gran trayectoria como jugadora de la Selección argentina. Imposible no crecer con una Wilson en las manos.
Si bien en algunos casos puede ser difícil o un perjuicio tener un familiar al mando, lejos está de ser este caso. “Siempre intento quedarme con la pasión que siente. Me gusta y me inspira mucho, pero separando que dentro de la UNLaM es mi entrenadora”, admitió. Y desarrolló: “Nuestra clave fue no hablar de vóley en casa. También es algo a lo que estamos muy acostumbradas, ya que fue mi entrenadora en varias categorías”.
De tal palo, tal astilla
Siguiendo los pasos de su referente y, al mismo tiempo, fan número uno, Cami ya es una de las figuras en la Liga Metropolitana de la FMV. A su vez, ya tuvo sus primeras experiencias con la celeste y blanca: fue parte de la Selección universitaria en los últimos FISU América de Lima 2026. Allí, en tierras peruanas, Argentina se colgó la medalla de bronce en el tercer lugar del podio.
“Los FISU fueron una experiencia maravillosa. Fuimos con un equipo muy competitivo y desde el primer entrenamiento nuestro objetivo fue traernos una medalla. Nos entrenamos cada día y jugamos cada partido con ese objetivo”, rememoró. Luego, cerró enalteciendo la vivencia de defender los colores: “Representar a tu país, escuchar el Himno y salir a jugar es algo hermoso, da un plus para dejarlo todo”.



