“Al fin y al cabo es mi vida” conmovió al público del Teatro Universidad

La actriz Silvia Kutika y un gran elenco se presentaron en el auditorio de la UNLaM el pasado viernes con una obra para reflexionar sobre la vida y la muerte.

En esta quinta temporada el Teatro Universidad brinda un gran abanico de propuestas con diferentes temáticas que invitan a la reflexión, al autoconocimiento y a disfrutar de los buenos momentos. Así, el pasado viernes se presentó la obra Al fin y al cabo es mi vida, dirigida por Mariano Dossena y protagonizada por Silvia Kutika, Fabio Aste y un gran elenco que complementan la puesta en escena.

Con una conmovedora historia basada en una pieza poderosa de Brian Clark, la obra tuvo diversos momentos que iban del humor negro al drama, pasando por la reflexión sobre las decisiones individuales de cada persona. De esta manera, el público pudo disfrutar y pensar sobre temas que, actualmente, siguen siendo tabú o, en ciertas ocasiones, incómodos.

Relatos que llegan al alma

La historia sigue a Clara, una escultora que, después un accidente, se enfrenta a un conflicto profundo: el deseo de decidir sobre su propio destino frente a quienes intentan elegir por ella. Entre emociones intensas y momentos de humor negro, la historia invita a reflexionar sobre la vida, la libertad y la dignidad.

Esta exquisita obra fue traducida a más de 50 idiomas y profundiza sobre uno de los dilemas médicos, éticos y humanos más complejos de nuestro tiempo: el derecho a decidir sobre la propia vida.

En diálogo con El1, Silvia Kutika aseguró: “La genialidad de esta obra es que no toma partido sobre una postura u otra. La obra nunca dice qué decisión es correcta o no. Lo que la puesta en escena intenta es que el público reflexione sobre temáticas complejas; cualquier ser humano quiere tener una vida digna, ¿cómo no podemos tener el derecho de decidir si queremos tener una muerte digna también?”.

Y agregó: “Hay muchos momentos donde se puede ver que el personaje tiene un amor propio; hay un duelo todo el tiempo en la obra y van aflorando distintas sensaciones. Fue un trabajo arduo, pero al mismo tiempo es una historia tan bien escrita que no fue difícil interpretarla en el teatro”.