El Gobierno declaró “organización terrorista” a la Guardia Revolucionaria iraní  

La administración de Javier Milei basó la medida en la presunta participación del grupo en los atentados perpetrados en Argentina en la década de 1990.

Mediante un comunicado difundido en redes sociales, y como una muestra más de alineamiento con Estados Unidos e Israel, el Gobierno nacional oficializó la declaración del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como organización terrorista y dispuso su incorporación al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET). 

Según el texto, la medida se fundamenta con el rol que se le atribuyó al cuerpo en los atentados ocurridos en el país durante la década de 1990. Allí, plantearon que “Argentina fue víctima de dos de los ataques terroristas más graves de la historia”: el atentado contra la Embajada de Israel en 1992 y el ataque a la sede de la AMIA en 1994, ambos vinculados a la organización Hezbolá, considerada el “brazo operativo del CGRI en la región”. Estos hechos dejaron un saldo de más de un centenar de víctimas fatales y cientos de heridos. 

Fundamentos

En ese sentido, precisaron que “las investigaciones judiciales y los trabajos de inteligencia determinaron que ambos ataques fueron planificados, financiados y ejecutados con participación directa de altos funcionarios del régimen iraní y de operativos de la Guardia Revolucionaria”, lo que derivó en la emisión de alertas rojas de Interpol contra ciudadanos iraníes. 

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De esta manera, indicaron que “se habilita la aplicación de sanciones financieras restricciones operativas” contra la Guardia Revolucionaria en territorio argentino, con el objetivo de limitar su capacidad de acción y prevenir el uso del sistema financiero con fines ilícitos. 

“El Presidente Javier Milei espera que esta decisión salde una deuda histórica de más de 30 años con los familiares de las víctimas, y reafirma su compromiso con la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo, manteniendo la convicción inquebrantable de reconocer a los terroristas por lo que son”, concluye el texto.