La inflación, esa problemática crónica de Argentina

El economista Andrés Asiaín, director del CESO, analizó la escalada de precios y sus causas no solo en esta gestión, sino también en otras décadas. Qué define como inercia, por qué la inflación no es uniforme y qué se puede hacer para, de una vez, controlar los precios.

Por Andrés Asiaín*

El libro que escribí, “Inflación, una costumbre argentina”, es un trabajo de bajar a lo llano estos temas abstractos de la economía, como la inflación. Luego, hago un análisis de la inflación argentina desde la década del ´40 del siglo pasado y se analizan las visiones de distintos economistas, los diferentes intentos de desestabilización que hubo, se hace un diagnóstico de las causas de la inflación y por qué fracasan los distintos programas para estabilizarla. Finalmente, hago una propuesta de una política alternativa.

La inflación es un fenómeno que puede tener distintas causas en distintos momentos. Hay un grupo que quiere plantear la idea de que la inflación es siempre por la misma causa, pero la historia refuta eso. Analizamos que, en la actualidad de Argentina, el peso principal de la inflación lo tiene la propia inercia, es decir, que la inflación del pasado se proyecta hacia adelante.

Un ejemplo de esto son los alquileres, que, este año, van a aumentar alrededor de un 50 por ciento porque es lo que aumentó la fórmula que lo calcula. Ese aumento se va a aplicar haga lo que hagan Martín Guzmán con la política económica y el Banco Central con la emisión. A esto, hay que sumar que hay una tasa de inflación que representa la inflación del pasado proyectada y las pautas salariales. Esto hace que la inflación se reproduzca por sí misma: la inflación del pasado se transforma en un piso hacia adelante. El diagnóstico es que esta inercia es la que hace que fracasen los programas y se presenta una propuesta específica para trabajar la inercia.

Este tipo de inercia, cada vez que hay un salto en un precio clave como el dólar o las materias primas, sube un escalón y, después, no vuelve para atrás. Por eso, nosotros proponemos aprovechar esta inercia, pero en un sentido contrario: esto es generar, mediante un acuerdo social, un congelamiento social de todos los precios, el dólar y las tarifas por tres meses y proyectar esta precaria estabilidad en la pauta salarial de alquileres y financiera, a través de una paritaria indexada al período de congelamiento. A grandes rasgos, esta es la propuesta.

Pensamos el plazo de tres meses para la implementación de la propuesta porque es el tiempo en que se discuten las paritarias y porque tiene que ser un tiempo para generar cierta estabilidad que se perciba. Por otro lado, sabemos que más de tres meses es difícil de sostener.

La inflación no es uniforme: de acuerdo al precio que esté ganando la carrera, es el sector que se beneficia. En una economía inflacionaria, los cambios en la distribución del ingreso se hacen mediante aceleraciones de los aumentos de los precios. En este momento, por ejemplo, en esta aceleración, se están beneficiando los grupos primarios exportadores y las industrias alimenticias, que remarcan al calor de las materias primas. Son sectores que están teniendo un mayor ingreso por el encarecimiento relativo de su precio. En otra época, como el 2006 o el 2012, los salarios le ganaron la carrera a la inflación y hubo inflación con mejora salarial y distributiva.

La inflación de abril fue de seis por ciento, número liderado, otra vez, por el sector textil. El Ministerio de Producción tiene que poner la lupa para ver qué están haciendo con la licencia de importación de algunos insumos clave del sector textil y cómo están remarcando precios, porque no puede este rubro estar liderando los aumentos de precios, casi, desde la salida de la pandemia.

*Economista y director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO)