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“Antes, me gustaba el Charly de antes; ahora, me gusta el de ahora”

En la presentación de 60x60, su última obra, que revive sus shows del año pasado en el Gran Rex, Charly García habla de su presente, de su pasado y de lo que viene, y de cómo le sienta haber llegado a los 60 años.

Por Luz Zalacain

De movida, se sabía que el lugar iba a quedar chico. En otra época, tal vez, no; pero, hoy, únicamente, el nombre de Charly García era demasiado para un solo local de Musimundo. Igualmente, la producción se las arregló para acomodar a la prensa y a los fans que se dieron cita para verlo y escucharlo hablar de su nuevo trabajo discográfico. El1 estuvo allí y también fue parte de la charla.

Sentado en un sillón dispuesto en medio del local, con Graciela Borges, Juan Alberto Badía y toda su banda atrás, Charly García se muestra feliz, bien predispuesto a las preguntas, hace chistes y está atento. Para romper el hielo, alguien consulta sobre su nueva “obra de arte”, y él responde, calmo, con respuestas que van entre la satisfacción y el reproche: “Hace mucho que no llamaban a un disco mío así…”.

“El disco”, como le dice García es un set de tres DVDs y tres CDs de la grabación de sus shows del año pasado (ver: “Cuando 60x60…”). “Nos costó mucho laburo –retoma-. En un momento, era una obra en construcción, un edificio alto al que le fui poniendo los 60 pisos; lo hice en un estilo neo-clasicista, de polirritmia y minimalismo; y ahora que lo terminé, o que me abandonó, me siento orgulloso y satisfecho”.

A su tiempo, Charly piensa, contesta, se ríe, mira y calla. Nunca dejará de mover su pierna derecha al ritmo de sus ideas. “Tocamos bien, la banda tocó excepcionalmente bien. Además, tuvimos la colaboración de Juan Alberto Badía y de la señora Graciela Borges como voces fantasmales y a la vez omnipresentes. Y, después, de los shows, me puse con Pichón, que es un gran ingeniero, a diseñar la obra. Le metimos mucha garra, la limpiamos y la mandamos a New York, para que le dé forma mi amigo Joe Blaney (un productor con quien Charly trabaja desde la época de Clics Modernos). Después volvió, junté las fotos, pinté y listo”.

“Pinté”, dice García y, literalmente, fue así. Es que 60x60 incluye, por primera vez, la reproducción numerada de una obra de Charly lista para enmarcar.

“Cuando lo escuché, fue como decir ¡eureka! ¡La idea funcionó!”, resume. La idea de Charly era llevar sus seis décadas de vida al teatro que más le gusta, al Gran Rex, donde “se consigue más”, dirá. Allí estuvo entre el 27 de octubre y el 1 de diciembre, colándose entre la apretada agenda del teatro con nueve funciones, tres con cada uno de los tres shows que pensó… y los números se siguen repitiendo.

Rodeado de amigos
“Quería hacer una película que tuviera un relato, un relato que vaya salpicando la historia. Por eso, elegí a Graciela Borges y Juan Alberto Badía para que sean mis voces en off en los shows, son las dos voces que más me gusta escuchar hablando, es una cuestión musical”, dice García cuando El1 consulta sobre sus dos invitados de lujo. Pero, se sabe, no fueron los únicos. En los shows que, finalmente, quedaron registrados, desfilan sus amigos de ahora y de siempre: Nito Mestre canta en una renovada y moderna versión de “Instituciones”, Fito Páez hace lo propio en “No se va a llamar mi amor”, Juanse en “La sal no sala” y Pedro Aznar, doblete en “Perro Andaluz” y “No llores por mí, Argentina”.

Con la charla entrecortada que obliga la gran cantidad de interlocutores, García va y viene de tema en tema, y bromea, conciente de todo y más: “Hay tantas cosas raras que hice… yo creo que no me morí nunca”, dice tras mandar saludos públicamente a “las clínicas en las que estuve, por todas las pastillas que me dieron, los chalecos de fuerza que me pusieron y los grupos de autoanálisis”.

Definitivamente, parece reconciliado consigo mismo: “Los 60 me rejuvenecieron, me hacen acordar a los años 60’s, que fueron una de las épocas más divertidas de la historia, y, por eso, puse como 60 temas e hice que todo girara alrededor del 666”, dice mientras se estira en el sillón que, a duras penas, contiene su metro noventa de altura. “Todo esto es una buena liberación para mí. Voy para adelante y, cuando veo que el futuro es una página en blanco, no me asusto”.

Respira, toma agua, no se enoja nunca. Alguien se lo dice y le consulta sobre cuál de los dos Charlys le gusta más: “Antes, me gustaba más el Charly de antes, ahora, me gusta más el de ahora”, dice y arranca aplausos. “Aunque, seguramente, soy la misma persona”, aclara, por si hiciera falta.

Antes de finalizar, Badía, que, en el encuentro, oficia como el anfitrión, recuerda que Charly va a llevar su 60x60 al Luna Park, los próximos 29 de agosto, 4 y 6 de septiembre, cumpliendo con el clásico rito de presentar en vivo un trabajo en vivo. “Voy a hacer algo nuevo”, promete, “tal vez, nos salgamos un poco de la canción tradicional; tocar en vivo te ponen mucha pila”, concluye.

Todo está servido, el pasado, el presente y el futuro. La charla agoniza pero se escucha una última consulta. “Charly, ¿De qué te sorprendés cuando miras hacia atrás en tu vida?”. La respuesta es muy García: “De cómo la emboqué en la pileta”.

Dos ángeles vigías
Para la presentación del disco, Charly volvió a invitar a Juan Alberto Badía y a Graciela Borges. Es que ambos pusieron su voz en off para darle más colorido al show. Ella recitando citas de las letras de sus canciones que, descontextualizadas, sonaban diferente. Él, contando la historia del Día en que apagaron la luz.

“Fue lindo poner la voz a este show –dice ella-, estuvimos juntos muchos días. Es fácil estar con él”, aclara y cierra, acorde al momento, con un comentario jocoso: “Él está en las buenas y en las malas, y, en alguna que otra vez, cuando nos han echado de algún lugar por hacer lío”.



Cuando 60 x 60 no es 3.600
El set sale un dinero: $399 cobran en los locales en los que se presentó, pero trae de todo. Tres CDs que reproducen los tres shows que hizo en el gran Rex, respetando sus formatos, La vanguardia es así, “el más rocanrolero de los tres, aunque tiene sus matices, dirá García, Detrás de las paredes, con 20 canciones más ligadas a Serú Girán y a Sui Generis, y El ángel vigía, con 18 canciones, el show con “los temas más parecidos a ese tango-rock que yo digo que hago”, aclara Charly.

La caja incluye también tres DVDs con los mismos shows, un libro de 44 páginas con más de 80 fotos del show y del detrás de escena, la reproducción numerada de un dibujo de Charly, un póster y las letras de las 57 canciones que, finalmente, conforman la obra.

“Algunos no la pescan”, abre el libro de puño y letra de García, “el primer 60 es por los sixties, el otro por mi edad. Es, como siempre, una ocurrencia mía. Ojalá les guste”.

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Fecha de Publicación: 2012-05-01

Comentarios

Nro. 1
Hernán
2012-05-02 | 19:20:35

muy buena nota! te felicito.

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