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Por Luz Zalacain
Galán, padre, actor, productor, esposo... Diferentes perfiles de una misma persona. Pablo Echarri apuesta a todos y cada uno de ellos; es que todos forman parte de su personalidad, aunque él se esfuerce por dejar en claro que “galanes eran los de antes”.
En un alto en su diario trajinar, el hombre del mechón blanco se sentó en la barra de un bar para hablar con El1 de lo que fue su papel más jugado en televisión abierta, Andrés Bilbao, de su experiencia como productor y de su futuro próximo: las tablas.
¿Qué se siente volver a hacer teatro después de tres años?
Es, como mínimo, excitante. Hice The Pillowman en 2008, una comedia negra maravillosa, y después me metí de lleno en la producción de El Elegido, un trabajo arduo porque también formé, junto a Martín Seefeld, nuestra productora, El Árbol, así que volver a las tablas, y con una comedia, es lindo.
¿De qué trata El hijo de puta del sombrero?
Es una comedia que ya ganó varios premios en Estados Unidos y habla de gente de clase baja que se ama profundamente, pero que tiene la imposibilidad de tratarse bien. Una especie de amores perros y de gente que se adora con toda el alma, pero que se maltrata bastante. Me acompañarán Florencia Peña, Fernán Mirás, Marcelo Mazzarello y Jorgelina Aruzzi.
Y tendrás el doble rol de protagonista y co-productor…
Sí, a la obra la dirige Javier Daulte y la producción es de El Árbol y de Pablo Kompel Contenidos. Ya empezamos a ensayar: estoy dando los primeros pasos, que son muy auspiciosos; hay una energía muy buena. Lo que se ve, por ahora, es lindo, pero aun falta trabajo.
¿Cómo es Echarri productor?
No sé, yo le pongo el mismo esfuerzo que al actor. Tengo ganas de seguir produciendo; el objetivo es unir la energía que tiene la productora dentro del mismo espacio y capitalizar todo lo que nos dejó El Elegido. Hay algunas propuestas para televisión, también algo en cine, pero todavía no se puede adelantar nada.
¿Qué te quedó de aquel Andrés Bilbao?
No sé si me quedó algo. Fue fácil despegarme de un personaje y de una novela oscura como El Elegido. Aquello fue zambullirse en un espacio complejo, con un personaje torturado, con un derrotero de cosas muy difíciles. Salir fue liberador y, aun más, si te vas a una comedia bien alegre.
¿Cómo ves a la TV argentina?
Cíclica. Veo que avanza y cambia de forma todo el tiempo, nunca es estática, no hay fórmulas ganadoras. Quizás, hoy apostás a algo sofisticado que no funciona y mañana te jugás a algo mucho más simple y funciona. Eso me sorprende, me agrada y me hace aprender muchísimo.
Y todo por un sombrero…
En la obra que protagonizará desde la segunda quincena de mayo en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza, Pablo Echarri es Jack y está enamorado de Verónica (Florencia Peña).
En la actualidad, Jack vive bajo fianza, supervisado por su sponsor, Ralph (Fernán Mirás), tratando de permanecer sobrio, limpio y lejos de los problemas. Verónica es pasional, enérgica, divertida e impulsiva… incluso por la bebida. La convivencia entre ambos no puede ser simple.
Aun así, el amor es puro y verdadero y nada puede interponerse entre ellos, salvo un sospechoso sombrero.
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