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Cuando la distancia se acorta a favor de la educación

El1 dialogó con tres estudiantes de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) que dejaron atrás sus países de origen y aterrizaron en Argentina para buscar nuevos horizontes.

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2013-05-20
Por Alejandro Brusca Cada uno de ellos llegó desde puntos distantes del planeta con historias de vida diversas. Se debieron adaptar a nuevas costumbres y vivir con la incertidumbre de encontrarse a miles de kilómetros de sus familias. Pero los cerca de 500 estudiantes extranjeros que cursan diferentes carreras en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) lo hacen con la certeza de alcanzar un final común: el anhelado título de una Casa que brinda oportunidades a todos por igual. “Extraño a mi familia, pero, en Argentina, la calidad de vida es distinta y quiero radicarme”, manifiesta Nohelia González Ventura, quien, hace unos años, dejó su Bogotá natal para cursar la Maestría en Comunicación, Cultura y Discursos Mediáticos de la UNLaM. Ella es uno de los tantos colombianos que, en los últimos años, obligados por los elevados costos de la educación superior en su país, apuestan por Argentina y por esta Universidad. “A nivel de grado, la educación en Colombia no es gratuita y, en los estudios de posgrado, los costos pueden alcanzar los 1.600 dólares por semestre”, explica. Ella es uno de los tantos colombianos que, en los últimos años, obligados por los elevados costos de la educación superior en su país, apuestan por Argentina y por esta Universidad. “A nivel de grado, la educación en Colombia no es gratuita y, en los estudios de posgrado, los costos pueden alcanzar los 1.600 dólares por semestre”, explica. Perseguir los sueños Apenas se enteró de la apertura de la Licenciatura en Kinesiología y Fisiatría, la brasileña Ednea Santos no dudó y se inscribió en la UNLaM. “Esta Universidad era mi elección desde hace tiempo, porque me hablaron muy bien de sus carreras”, expresa quien emigró de Belo Horizonte con su marido argentino y, hoy, vive en Ramos Mejía. Ednea reconoce que la enseñanza universitaria es buena en ambos países y confiesa que vino a Argentina para quedarse y cumplir su sueño de trabajar como kinesióloga. “Me da satisfacción estudiar en un lugar tan lindo, donde siempre tenemos la suerte de contar con exposiciones de cuadros, fotos y esculturas”, destaca. Una historia similar comparte la futura contadora pública Timi Felagha , que partió de Nigeria con el sueño de formarse en la profesión que tanto le gusta. Descubrió la UNLaM gracias a los consejos de una profesora de Contabilidad que tenía en el secundario para adultos y dedicó horas y sacrificio para superar el curso de admisión. “Es una Universidad muy completa y, para mí, es un orgullo estudiar acá, porque es gratuita y todos pueden acceder a la educación”, pronuncia. Como Timi, cada uno de los inmigrantes que cursan en esta Casa demuestra que el esfuerzo y el estudio son consignas diarias que no piensan resignar y se exhiben como ejemplo de que se puede alcanzar el desarrollo profesional más allá de las distancias.